Valeria Mena: Su vida entre poesía, pérdidas y alegría renovada
La Miss Bolivia Universo 2026 comparte su historia familiar, sus sueños y la conexión especial con su perrita, que le ayudó a encontrar la felicidad tras momentos difíciles.
Valeria Mena Ferreira, la reciente Miss Bolivia Universo 2026, comienza una conversación inusual: un pequeño accidente automovilístico interrumpe su día. Con una risa y una naturalidad encantadora, la joven de 23 años demuestra que su carisma va más allá de la pasarela. Tras casi seis décadas, ella devolvió la corona a Oruro, y su historia habla de más que solo logros; está llena de emociones, pérdidas y promesas.
La pérdida de su padre ha sido un pilar en su vida. Valeria recuerda sus enseñanzas y cómo le inculcó la importancia de darlo todo en cada tarea. Su padre, un ingeniero que se convirtió en empresario, se convertía en su guía en muchos aspectos, desde llevarla al colegio hasta enseñarle valiosas lecciones sobre la vida. Su madre, sin experiencia previa en el negocio familiar, ha asumido el control de la empresa que él dejó. Valeria, ahora encaminada a una maestría en gestión de proyectos, tiene la ambición de apoyar a su madre en este legado.
Durante su presentación ante el jurado, Valeria eligió compartir un poema que escribió para su madre, en lugar de recitar un currículum convencional. Esta decisión refleja su autenticidad y conexión emocional con sus seres queridos, temas que son esenciales para ella. Su habilidad con los idiomas, que incluye inglés e italiano, se forjó a través de experiencias difíciles, como cuando sufrió una semana de depresión tras un momento desafiante en una entrevista anterior.
Recientemente, Valeria regresó de Italia, donde cumplió una promesa a su padre. Allí, aprendió sobre costura y disfrutó de la música de Adriano Celentano, dejando claro que tiene la intención de volver. Sin embargo, su corazón sigue latiendo por Oruro, donde la cultura y la devoción hacia la Virgen del Socavón son parte de su identidad. La conexión con su tierra es tan fuerte que no necesita traer nada, ya que la esencia de su hogar vive en ella.
Uno de los rostros que más recuerda es el de Alison, una señora que conoció en el centro Provida, donde Valeria acompaña a adultos mayores. El cariño que recibe de ella durante el Carnaval es uno de esos momentos que le alegran el alma. Aparte de su amor por la comunidad, Frida, su perrita que llegó a su vida tras la muerte de su padre, se ha convertido en su mejor apoyo, ayudándola a sobrellevar el dolor y recuperar la alegría.
A pocos meses de representar a Bolivia en Miss Universo en Puerto Rico, Valeria enfrenta el desafío de organizar sus proyectos antes de partir. Con la determinación que le enseñó su padre, está lista para dar lo mejor de sí en esta nueva etapa.