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miércoles 28 de octubre de 2026

Mundo

¿Qué pasará con la energía en Venezuela?

Venezuela está en medio de una transformación energética con nuevos eventos y oportunidades de inversión, pero ¿realmente beneficiará a su población?

Por Ximena Delgadillo · 4 de octubre de 2026

A finales de septiembre, se realizaron dos eventos energéticos claves en Venezuela: el sexto Caracas Gas Forum, coordinado por GELA y el IESA, y el Venezuela International Oil and Gas Summit, impulsado por VIOGS con la colaboración de GELA. Esta combinación de eventos atrajo a muchos actores internacionales del sector energético, generando gran expectativa sobre el futuro energético del país.

La reciente intervención de Estados Unidos en los asuntos venezolanos, junto a la salida del expresidente Maduro y la nueva administración de la presidenta interina Rodríguez, ha abierto las puertas a inversiones privadas en el sector hidrocarburífero. Esto despierta el interés de diversos inversores, atraídos por la posibilidad de explorar y explotar los vastos recursos energéticos del país.

Durante los 27 años de gobierno chavista, el sector energético de Venezuela sufrió un deterioro significativo. La producción de petróleo y gas se redujo, la infraestructura quedó en ruinas y la población enfrenta escasez de combustible y severos cortes eléctricos. Es irónico que un país tan rico en recursos energéticos esté lidiando con una crisis de abastecimiento.

A pesar de los desafíos, la apertura del mercado energético ha incentivado a buscar nuevas inversiones para recuperar la producción de petróleo. Este proceso se acompaña de un nuevo marco legal y la supervisión de Estados Unidos, lo que podría brindar cierta estabilidad jurídica para atraer fondos y reparar la infraestructura dañada.

En el ámbito del gas natural, la situación es crítica. La infraestructura está mayormente inoperativa, con gasoductos y plantas en desuso. Se estima que entre 1500 y 2000 millones de pies cúbicos de gas se pierden diariamente, una cantidad que podría haber generado significativos ingresos al país si se hubiera exportado adecuadamente.

Es vital que el gas natural asociado se utilice para abastecer al mercado interno y así mejorar la situación del sector eléctrico, que actualmente enfrenta racionamientos severos. Además, el aprovechamiento de este recurso también podría ayudar a abastecer industrias que dependen de combustibles más caros, como el diésel.

Por último, Venezuela tiene la oportunidad de exportar gas natural, especialmente a Colombia y Trinidad y Tobago, donde hay demanda y capacidad para recibirlo. Ignorar esta posibilidad sería una gran pérdida tanto económica como ambiental, considerando la crisis regional de energía que se vive actualmente.

"Si esta apertura y paradigma no chorrea y no beneficia al deprimido pueblo venezolano y los beneficiados son solo unos cuantos, la aventura no durará mucho"