Oviedo reconoce ola de sicariatos en Bolivia tras prometer un combate frontal
El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, admitió que la violencia continúa en el país, a pesar de sus promesas de combatir el sicariato.
Marco Antonio Oviedo, el ministro de Gobierno, se encuentra nuevamente en el ojo del huracán por la creciente crisis de seguridad en Bolivia. En mayo, lanzó el Plan Halcón tras una serie de homicidios vinculados al sicariato en Santa Cruz, prometiendo una "lucha sin cuartel" contra el crimen organizado. Sin embargo, cuatro meses después, ha reconocido que la situación no ha mejorado y que hay una "ola de sicariatos" en el país.
El 6 de mayo, Oviedo presentó el Plan Halcón como una estrategia que debería unir a la Policía, las Fuerzas Armadas y otras entidades en la lucha contra el crimen organizado, señalando a Santa Cruz como el "epicentro" de los crímenes más brutales. El ministro aseguró que el gobierno no se detendría hasta erradicar estas acciones criminales.
La violencia ha persistido. Desde la extradición del narcotraficante Sebastián Marset, se han registrado más de diez homicidios relacionados con ajustes de cuentas en diferentes departamentos, incluyendo Santa Cruz, Tarija y Cochabamba. Uno de los casos más impactantes fue el asesinato del magistrado del Tribunal Agroambiental, Víctor Hugo Claure, lo que evidenció el poder de las organizaciones criminales.
El 2 de septiembre, Oviedo admitió: “Hay una ola de sicariatos, no lo vamos a ocultar”. Durante su declaración, anunció la instalación de unidades de seguridad en la frontera con Brasil y una colaboración más estrecha con cuerpos policiales de países vecinos para enfrentar este fenómeno.
Recientemente, las cifras reflejan la magnitud del problema: hasta el 3 de septiembre, se reportaron 46 muertes en 37 incidentes que presentan características de ejecuciones o sicariatos. Las autoridades señalaron que no todos los casos están vinculados directamente al narcotráfico, y que muchos pueden estar relacionados con disputas entre bandas criminales y el control de rutas hacia Brasil.
Las declaraciones de Oviedo han generado críticas, ya que tras anunciar el Plan Halcón como respuesta a la crisis de seguridad, ahora reconoce que la situación ha escalado a una "ola" de violencia. Esto ha llevado a cuestionar la efectividad de las acciones del gobierno en materia de seguridad.
Además, Oviedo ha señalado que gran parte de esta crisis es un legado de administraciones anteriores. En julio, afirmó que los recientes crímenes son el resultado de 20 años de crecimiento del narcotráfico, proclamando que Bolivia ha sido "perforada" por estas estructuras criminales.
La pregunta que persiste es: si el gobierno tenía conocimiento de la escalada de sicariato en Santa Cruz desde mayo y lanzó un plan para frenarla, ¿por qué ahora el ministro admite que la ola de violencia continúa?