Saltar al contenido

sábado 12 de septiembre de 2026

Política

Nuevo pacto entre el Gobierno y las gobernaciones: ¿un cambio real?

Los gobernadores celebran un acuerdo que promete reformar el sistema autonómico en Bolivia, mientras que el Gobierno lo califica como un paso hacia la refundación del país.

Por Mauricio Antezana · 6 de agosto de 2026

Ayer se llevó a cabo una reunión clave entre el Gobierno Central y los nueve gobernadores en La Paz, que dio lugar a un nuevo acuerdo considerado por muchos como un "golazo". Las autoridades regionales expresaron su satisfacción al haber logrado modificar lo que ellos llaman las "reglas del juego", mientras que el Ejecutivo nacional lo presenta como un acuerdo refundacional.

El presidente Rodrigo Paz, acompañado por el ministro de Economía Gabriel Espinoza y el nuevo ministro de la Presidencia, formalizó un pacto que incluye cambios importantes como la modificación de la Ley 154, que regula el sistema impositivo, y la inclusión de las gobernaciones en la repartición de recursos de la Coparticipación Tributaria. Además, se mencionó la necesidad de explorar nuevas formas de financiamiento y la creación de una Ley Marco que facilite alianzas entre el sector público y privado.

Uno de los puntos destacados del acuerdo es la "soberanía económica", que implica que el Gobierno Central dejará de controlar el gasto de los recursos provenientes del Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH) en cada departamento. Sin embargo, el tema del alivio fiscal sigue siendo vago, ya que se reconoce la necesidad de abordar la situación financiera de las gobernaciones, pero no se establecen plazos concretos para las soluciones.

El ambiente político en torno a este pacto es intrigante, especialmente considerando que pactar reformas en tiempos de crisis no es común. La última vez que se discutieron estos temas fue antes de la Constitución, cuando los gobernadores lograron establecer el modelo autonómico a pesar de la resistencia del MAS.

El nuevo Gobierno de Paz parece estar dispuesto a permitir que los gobernadores tengan más autonomía, algo que contrasta con el enfoque rígido de administraciones anteriores. Sin embargo, la capacidad de este acuerdo para transformarse en acciones concretas se verá afectada por la oposición en la Asamblea Legislativa, donde otros líderes han comenzado a criticar la gestión del Gobierno.

Este acuerdo se firmó en un lugar simbólico: la Casa de la Libertad, donde se declaró la independencia de Bolivia hace más de dos siglos, lo que refuerza la idea de un cambio significativo. Sin embargo, la baja representación femenina en la mesa de negociaciones, con solo cuatro mujeres presentes, resalta un aspecto que aún queda pendiente por mejorar en la política boliviana.