Mosoj Wata: El cóndor atrapado en Cochabamba que nos recuerda la fragilidad de la naturaleza
En Cochabamba, específicamente en el Bioparque Agroflori de Quillacollo, se encuentra Mosoj Wata, un majestuoso cóndor andino que, debido a una severa fractura en su ala izquierda, ha perdido su capacidad de volar. Su nombre, que significa 'Año Nuevo' en quechua, lo recibió tras ser rescatado la noche del 31 de diciembre de 2024, cuando solo tenía ocho meses. Comunarios de Morochata lo encontraron en el suelo, aparentemente tras chocar con un cable o un poste de luz.
Aunque Mosoj Wata ha estado recibiendo cuidados durante más de un año y ha cumplido dos años de vida, su mirada refleja la lucha por sobrevivir en cautiverio. Marion Elorriaga, responsable de comunicación y aves rapaces del bioparque, explica que él no puede ser liberado, ya que su condición no le permite ser independiente, lo que resalta la difícil situación de muchos cóndores en el país.
Desde que comenzó su labor en 2021, Agroflori ha atendido a diez cóndores, de los cuales nueve han podido ser liberados tras recibir tratamiento por envenenamiento. Alimentar a un cóndor es una tarea complicada, ya que necesitan consumir alrededor de un kilo de carne en descomposición diario. Además, deben contar con amplios espacios para moverse, lo que convierte su cuidado en un desafío económico. La institución se apoya en recursos propios, así como en donaciones y la colaboración del Gobierno de Cochabamba.
La situación de Mosoj Wata es un claro recordatorio de la fragilidad de la especie, que se encuentra en peligro de extinción. Se estima que actualmente existen unos 6.700 cóndores en el mundo, con aproximadamente 1.500 en Bolivia. Este ave, que puede vivir hasta 50 años o más, enfrenta peligros como el envenenamiento de carroñas, una práctica humana que ha provocado la muerte de numerosas aves en el país.
Recientemente, el 9 de octubre, se encontraron cuatro cóndores muertos en Morochata, víctimas de un envenenamiento similar al que sufrieron Mosoj Wata y sus pares. A pesar de la apertura de investigaciones, muchos de estos casos quedan sin resolver. Sin embargo, no todo es desolador, ya que en julio de este año, Beatriz y José Juan, una pareja de cóndores que habían sobrevivido a un envenenamiento, fueron liberados después de ser rehabilitados en el mismo bioparque.
La Ley 1525 de Protección y Conservación del Cóndor Andino, promulgada en noviembre de 2023, establece penas más severas para quienes envenenen a la fauna silvestre. A pesar de estos esfuerzos, la lucha por la conservación de los cóndores y su hábitat continúa, y mientras Beatriz y José Juan retoman su vuelo en los cielos de Torotoro, Mosoj Wata permanece en su jaula, recordándonos la importancia de cuidar a estas magníficas criaturas. Si quieres conocer a Mosoj Wata y otros animales rescatados, el Bioparque Agroflori es el lugar ideal para visitarlo.