Las tramas de la inteligencia y el escándalo de Cerimedo
La detención de un alto oficial de inteligencia ha desatado un torbellino político en Bolivia, revelando conexiones complicadas entre autoridades y un oscuro pasado de lealtades.
El gobierno boliviano ha tomado una actitud cautelosa ante las nuevas divulgaciones de la embajada de Estados Unidos sobre individuos involucrados en actividades ilícitas, poniendo especial atención en los agentes de inteligencia responsables de la captura de Sebastián Marset, quienes también están bajo sospecha de estar ligados a Fernando Cerimedo.
La semana inició tranquila, pero se transformó en un verdadero drama político al estilo de "Juego de Tronos". Las tensiones aumentaron con la detención del coronel Juan Marcelo Ferrufino Rojas, jefe de inteligencia designado por el gobierno de Rodrigo Paz Pereira en enero de este año, quien lideró la operación contra Marset en marzo. Su aprehensión ha dejado muchas preguntas sobre lealtades dentro del sistema.
Con Ferrufino, también fueron emitidas órdenes de captura para Óscar Moreno y Erik Correa Gonzáles. Moreno tuvo un papel clave en un video que conectó a varios funcionarios con el caso de Roger Mariaca, mientras que Correa es señalado como informante del mismo Cerimedo durante un intento de feminicidio.
En la vicepresidencia, se especula que la detención de estos oficiales está relacionada con un video donde policías saquean la casa de Marset inmediatamente después de su arresto, lo que ha llevado a críticas sobre las prácticas poco éticas dentro de la institución.
El jueves 22 de octubre, la embajada estadounidense había compartido una nueva lista de personas vinculadas con actividades corruptas. Aunque se esperaban 22 nombres, solo se revelaron 15. Esto ha generado interés en los "siete tapados", que podrían ser hasta 12, incluyendo figuras prominentes como el ex Fiscal General Juan Lanchipa y el presidente del Tribunal Departamental de Justicia de Santa Cruz, Aldo Quezada Cerrutti, conocido por cuestionar a otros altos funcionarios.
¿Quiénes son los sospechosos?
- Alberto Samuel Soto de la Vía, ex presidente interino de la Aduana, vinculado a Cerimedo.
- Franz Cabrera, ex jefe del Estado Mayor Policial, destituido apenas 24 días después de asumir.
- Óscar Ortiz Cuéllar, ex director del Servicio General de Identificación Personal en Santa Cruz.
- Diego Alejandro Barboza Zeballos, ex director de la Unidad de Investigaciones Financieras.
Además, se ha mencionado que algunos de estos altos funcionarios no han sido vistos desde sus respectivas salidas. El ex ministro Eduardo del Castillo, que no aparece desde su no aprehensión, y el actual ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, quien enfrenta rumores de tener vetada su entrada a Estados Unidos, son parte de este entramado.
La situación se complica aún más con la revelación de audios donde Cerimedo interactúa con diputados y ministros, mostrando un control y una influencia que sorprende. Sus intercambios incluyen órdenes para llevar a cabo operaciones ilegales, como la aprehensión de Evo Morales, lo que desata aún más la incertidumbre sobre el papel de este personaje en el actual escenario político.
El presidente Paz tuvo que minimizar la figura de Cerimedo en un video, pero la situación actual pone de manifiesto un contexto de desconfianza y juego de poder entre las instituciones del Estado.