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viernes 11 de septiembre de 2026

Tecnología

Las ciudades inteligentes y el control de nuestros datos

Las ciudades del futuro usan tecnología para mejorar la vida urbana, pero generan un montón de información sobre sus habitantes. ¿Quién controla esa info y cómo se protege nuestra privacidad?

Por Mauricio Antezana · 3 de septiembre de 2026

Las ciudades inteligentes son aquellas que emplean tecnología avanzada como sensores, cámaras y plataformas digitales para optimizar la movilidad y los servicios públicos. Sin embargo, esta modernización también genera una gran cantidad de datos sobre las personas que viven en ellas, planteando un desafío sobre quién tiene acceso a esta información y en qué condiciones.

Este dilema es crucial, ya que una ciudad conectada no solo recopila datos sobre el medio ambiente y el tráfico, sino también sobre los hábitos y comportamientos de sus ciudadanos. Esto se traduce en una mayor necesidad de establecer parámetros claros sobre el uso y la protección de esos datos.

El rol del Internet de las Cosas

El Internet de las Cosas (IoT) es fundamental para el funcionamiento de las ciudades inteligentes. Según Nathaly Miranda, experta en Ingeniería de Sistemas, estos dispositivos pueden recopilar y enviar datos a través de redes inalámbricas, los cuales son luego analizados para mejorar la toma de decisiones en áreas como tráfico, iluminación y servicios públicos.

Los datos que se generan pueden ser de diferentes tipos; por ejemplo, un sensor que mide la temperatura no revela información personal, pero una cámara que capta rostros o una app que marca la ubicación sí podría comprometer la privacidad de los usuarios.

Fabricio Góngora, profesor en Unifranz, señala que hoy en día vivimos en un mundo donde nuestras acciones están constantemente registradas, lo que extiende el debate sobre la privacidad más allá de las redes sociales y toca directamente el entorno urbano.

Proyectos innovadores en acción

Proyectos como Maeke, desarrollado por estudiantes de Unifranz, buscan optimizar el transporte público utilizando sensores en minibuses para detectar paradas autorizadas. Por otro lado, DriveSmartPro combina geolocalización y datos de usuarios para encontrar estacionamientos y reportar condiciones de tráfico.

Estos ejemplos muestran cómo la educación y la práctica pueden transformar problemas urbanos en soluciones tecnológicas efectivas. Sin embargo, el control de los datos urbanos no se limita a la tecnología; también requiere decisiones legales y sociales sobre su uso.

Ruth Torres, docente de Derecho en Unifranz, explica que la gobernanza digital es esencial para establecer reglas claras sobre el uso de datos y tecnologías, conectando los ámbitos de sistemas, derecho y sociedad.

La Constitución Política del Estado también protege la privacidad de los ciudadanos, permitiéndoles conocer y objetar el uso de sus datos personales. Sin embargo, en un mundo donde los datos se recopilan de manera continua y a través de múltiples plataformas, las leyes deben adaptarse rápidamente a la evolución tecnológica.

Walter Jaime Mayorga, experto en ciberseguridad, advierte que aunque las tecnologías brindan beneficios, también traen consigo riesgos significativos como ataques cibernéticos. Por lo tanto, es crucial que las ciudades inteligentes implementen medidas de seguridad desde su diseño, así como contar con profesionales capacitados para anticipar posibles amenazas.

El rol de las universidades es fundamental en este proceso, ya que deben formar a los futuros profesionales para que sean capaces de utilizar la tecnología de manera ética y responsable, teniendo en cuenta tanto su utilidad como sus implicaciones.

En resumen, las ciudades inteligentes no solo deben centrarse en la implementación de tecnología, sino también en cómo esta puede mejorar la calidad de vida sin poner en riesgo los derechos de sus habitantes. La clave está en formar a profesionales que comprendan la intersección entre tecnología, derecho y sociedad.