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miércoles 28 de octubre de 2026

Mundo

La obesidad infantil se dispara: 170 millones de jóvenes afectados

Un informe de la OMS revela un alarmante incremento de la obesidad en niños y adolescentes desde 1990, con nuevas pautas para abordar este problema global.

Por Andrea Claros · 6 de octubre de 2026

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha lanzado un estudio preocupante que señala que la obesidad en niños y adolescentes de 5 a 19 años ha crecido cuatro veces desde 1990, pasando del 2% al 8% a nivel mundial. Esto equivale a aproximadamente 170 millones de jóvenes que enfrentan este problema en 2024, de los cuales 70 millones son niños de entre 5 y 9 años, y 100 millones son adolescentes de 10 a 19 años.

Debido a esta creciente problemática, la OMS ha elaborado nuevas directrices que orientan cómo los sistemas de salud deben gestionar la obesidad en estos grupos etarios. Se sugiere que, al tratar a pacientes jóvenes, es vital implementar iniciativas que combinen una alimentación adecuada, ejercicio físico y cambios en hábitos que han provocado el aumento de peso.

Para los niños menores de 9 años, la OMS no recomienda el uso de medicamentos ni cirugías para la pérdida de peso. En contraste, en el caso de adolescentes de 10 a 19 años, el uso de fármacos solo se consideraría si un programa de cambios de estilo de vida no ha mostrado resultados positivos después de seis meses.

"La base de la atención de la obesidad en niños y adolescentes no son los medicamentos ni la cirugía, sino el acceso a un apoyo integral que permita una alimentación saludable, actividad física y un cambio de conducta sostenible". Esta afirmación proviene de Luz María De Regil, jefa del Departamento de Nutrición y Seguridad Alimentaria de la OMS.

La obesidad es considerada una enfermedad crónica que incrementa el riesgo de desarrollar enfermedades no transmisibles como la diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares. Además, los niños con sobrepeso enfrentan mayores probabilidades de sufrir estigmas y discriminación, lo que puede afectar su salud mental.

Por este motivo, las nuevas directrices también abogan por cuidar la salud emocional de los jóvenes, dado que problemas como la ansiedad, depresión y baja autoestima pueden influir en hábitos alimenticios poco saludables y la falta de actividad física.

Finalmente, la OMS advierte que el tratamiento por sí solo no será suficiente para revertir el aumento de la obesidad a nivel global, haciendo un llamado para que se implementen políticas públicas que faciliten el acceso a alimentos saludables y fomenten la actividad física entre los jóvenes.