Saltar al contenido

viernes 11 de septiembre de 2026

Política

La luna de miel política llegó a su fin: ¿qué sigue?

Después de 100 días de gracia, los nuevos alcaldes y gobernadores deben enfrentar las realidades de sus gestiones y cumplir con las promesas que hicieron durante la campaña.

Por Camila Veizaga · 3 de agosto de 2026

La política en Bolivia tiene su propia tradición conocida como "luna de miel", donde los recién electos disfrutan de un periodo de gracia de aproximadamente 100 días. Durante este tiempo, aprovechan para tomarse fotos con sus nuevos cargos, elegir a su gabinete y evaluar el estado de las instituciones que asumirán. Sin embargo, para los nuevos alcaldes y gobernadores electos en las recientes elecciones subnacionales, ese periodo parece estar llegando a su fin, ya que asumieron sus funciones a principios de mayo.

Con los 100 días de gracia a punto de agotarse, la ciudadanía comenzará a exigir que estos nuevos líderes cumplan con las promesas que hicieron durante sus campañas, evitando así que se conviertan en más de lo mismo. El tiempo de la excusa se ha terminado y es hora de que demuestren su capacidad para manejar las situaciones difíciles que heredaron, como deudas, corrupción y falta de recursos.

No es que se les pida que realicen milagros de la noche a la mañana, pero la gente espera ver avances concretos en la gestión pública, especialmente al enfrentar una crisis municipal y departamental que ha afectado a muchas comunidades. Aunque ha habido algunas manifestaciones de sus intenciones en redes sociales, los desafíos que enfrentan son significativos y la presión por resultados es alta.

La situación económica del departamento no es sencilla; la pobreza es un problema persistente y el centralismo del gobierno nacional complica aún más las cosas. Sin embargo, con apoyo del FMI que ha comenzado a inyectar recursos, hay esperanzas de que se pueda revitalizar la economía local. La ciudad de Sucre, rica en cultura y gastronomía, espera que sus nuevos líderes promuevan un desarrollo sostenible más allá de eventos puntuales.

Es fundamental que las nuevas autoridades se enfoquen en generar un movimiento económico que no dependa únicamente de festividades o eventos deportivos. La riqueza turística de Sucre, reconocida como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, podría ser clave para atraer inversiones y crear empleo.

Con el inicio de su gestión, las expectativas de la ciudadanía aumentan, y todos tienen el derecho de exigir que cumplan con lo prometido. El tiempo de buscar culpables ha pasado, y ahora lo que importa es la capacidad de estos nuevos líderes para realizar cambios efectivos y positivos en sus comunidades. Así que, ¡manos a la obra!