Gobierno evalúa eliminar subsidio a combustibles que cuesta 55 millones de dólares semanales
La administración de Rodrigo Paz plantea la idea de suprimir la subvención a carburantes para redirigir recursos a inversiones en infraestructura y servicios.
La subvención a los combustibles se ha convertido en una carga significativa para el Estado boliviano, costando unos 55 millones de dólares cada semana. En este contexto, el presidente Rodrigo Paz anunció que se está trabajando en la eliminación de este subsidio con el objetivo de priorizar inversiones en el país.
Durante un evento reciente, Paz mencionó que el gobernador de Santa Cruz le sugirió directamente que se retire el subsidio, señalando la necesidad de evaluar entre "subsidio o futuro". Esta decisión podría permitir que los recursos se destinen a obras y mejoras que realmente beneficien a la población.
Para ponerlo en dimensión, esos 55 millones resolverían el problema de todos los establecimientos educativos y todos los problemas que tienen los hospitales de tercer nivel en Santa Cruz de la Sierra. Resolverían un gran problema.
El portavoz presidencial, José Luis Gálvez, agregó que el subsidio representará un gasto de 6.000 millones de bolivianos, una cifra que se ha multiplicado por seis en comparación a lo previsto en julio. Este aumento se debe a los altos precios internacionales de los combustibles, que complican aún más la situación económica del país.
El Gobierno también enfrenta el problema de la reventa y el tráfico de combustible a mercados no autorizados, lo que agrava la necesidad de replantear el subsidio. Se busca encontrar un balance entre mantener el apoyo a los sectores más vulnerables y garantizar el poder adquisitivo de la población.
En el marco de un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), se contempla la eliminación del subsidio para el año 2027. Sin embargo, desde el Ejecutivo se asegura que este proceso vendría acompañado de medidas sociales adicionales, como un posible bono, para ayudar a quienes más lo necesiten.