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viernes 11 de septiembre de 2026

Cultura

Fideos uchu: un viaje al sabor de Cochabamba

En Cochabamba, la gastronomía es más que un simple placer; es un estilo de vida. Los fideos uchu son un claro ejemplo de cómo el legado familiar se preserva a través de la cocina.

Por Diego Rocha · 3 de septiembre de 2026

Cochabamba es famosa por su rica cultura culinaria, donde no solo se come para sobrevivir, sino que se disfruta cada bocado. Uno de los platos más emblemáticos de esta tradición es el fideos uchu, que se ha mantenido a lo largo de los años gracias a recetas familiares que se transmiten de generación en generación.

En la celebración del 216 aniversario de Cochabamba, una visita al restaurante Felicidad reveló los secretos detrás de la preparación de este delicioso platillo. Hacer fideos uchu no es una tarea rápida; requiere dedicación y el esfuerzo conjunto de toda la familia.

La historia de este lugar comenzó hace 26 años con Felicidad Díaz, quien falleció en mayo de 2022. Ahora, su hija menor, Luz Torrico, continúa con la tradición familiar, un camino que sigue con amor y dedicación, recordando sus días de infancia en la cocina.

El secreto de su preparación en familia.

El nombre fideos uchu proviene de la combinación del término quechua para fideo y ají. Su elaboración sigue métodos tradicionales, como la molienda del ají en batán, lo que ayuda a conservar los sabores auténticos. Los ingredientes fundamentales incluyen fideos artesanales, cebolla, chuño martajado y ají en vaina.

Uno de los grandes secretos del fideos uchu es la variedad de carnes que se utiliza. Se incorporan cordero, cerdo, pollo, entre otras, cada una con su propio tiempo de cocción. Por eso, el proceso de preparación puede extenderse hasta 12 horas.

Entre ollas humeantes, José, otro miembro de la familia, se encarga de preparar el tocino, un elemento clave en el plato. "Es la cereza en la torta", comenta, refiriéndose a cómo este ingrediente añade un toque final a la receta.

La preparación concluye al hervir las carnes, agregar el tallarín y la papa, y finalmente, emplatando todos los ingredientes. La familia Torrico enfatiza que cada plato es el resultado de un esfuerzo colectivo, donde todos colaboran en distintas etapas de la elaboración.