Estudiantes de Unifranz transforman fundaciones cochabambinas con tecnología
Un grupo de alumnos de primer semestre de Ingeniería Comercial se lanza a la acción, aportando soluciones tecnológicas a dos fundaciones en Cochabamba y dejando huella en la comunidad.
Fabiana Fernández Morales, coordinadora de Bolivia Digna, menciona que antes su trabajo se basaba en métodos manuales y poco eficientes. Gracias a la intervención de estudiantes de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz), ahora cuentan con un Sistema de Gestión de Voluntariado que utiliza inteligencia artificial, lo que ha optimizado sus procesos administrativos.
En la Fundación La Casa de los Niños, los jóvenes implementaron un plan de comunicación digital y capacitaron al equipo para usar sistemas de pago internacionales, facilitando así las donaciones provenientes de Europa. Además, desarrollaron un software contable para la cafetería comunitaria, lo que representa un gran avance en su gestión.
Dante Gonzáles Games, director de Bolivia Digna, destaca la iniciativa de los estudiantes, quienes identificaron problemas reales y propusieron soluciones tecnológicas. Este enfoque práctico es parte del modelo educativo de Unifranz, que promueve el aprendizaje a través de la acción en escenarios reales desde el primer semestre.
Curiosamente, ninguno de estos estudiantes es programador, pero su docente Vania Villarroel menciona que llegaron con una nueva mentalidad, orientados hacia la tecnología y con la capacidad de diagnosticar las falencias del sistema. Su trabajo fue tan impactante que el presidente de la fundación inicialmente pensó que eran estudiantes de Ingeniería de Sistemas.
Por otro lado, en La Casa de los Niños, los estudiantes evaluaron diferentes plataformas de pago para optimizar el proceso de donaciones. Tras un análisis exhaustivo, eligieron la más sencilla y elaboraron un sistema contable que, inicialmente, fue diseñado de manera manual antes de integrar la inteligencia artificial.
Diego Rodríguez García, uno de los estudiantes, comenta que la experiencia fue un desafío, mientras que su compañera Dayre Heredia resalta el valor de haber trabajado en un entorno que les permitió conocer de cerca las necesidades de la comunidad. A pesar de que esperaba un semestre más teórico, se sintió gratamente sorprendida por lo práctico y enriquecedor de la experiencia.
Maribel Colque, coordinadora pedagógica de La Casa de los Niños, enfatiza la importancia de esta capacitación, reconociendo que aún hay mucho por aprender. Con apenas 18 años, estos jóvenes universitarios están comenzando a resolver problemas reales en organizaciones con larga trayectoria en el apoyo a comunidades vulnerables.
Las fundaciones valoran la destreza técnica y el compromiso ético de los estudiantes, quienes están aplicando su formación académica para generar un impacto social significativo desde el inicio de su carrera.