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viernes 11 de septiembre de 2026

Tecnología

Estudiantes de Unifranz innovan con protector solar a base de cáscara de quinua

Un grupo de chicas de la Universidad Privada Franz Tamayo transforma un desecho agrícola en un protector solar. Su proyecto resalta la importancia de la sostenibilidad y el aprovechamiento de recursos locales.

Por Diego Rocha · 10 de agosto de 2026

Un grupo de estudiantes de primer semestre de Bioquímica y Farmacia de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz) ha dado un giro a lo que muchos consideran simplemente un residuo del procesamiento de la quinua. Bajo el nombre de Chenopodium Quinoa, han desarrollado un prototipo de protector solar que utiliza extracto de cáscara de quinua, aprovechando sus propiedades antioxidantes para el cuidado de la piel.

Las impulsoras de este proyecto son Lizeth Barra Carvajal, Sabrina Carrillo Moy, Adriana Choque Quispe, Yhoselin Huchani Palacios y Ariana Yucra Tarqui, guiadas por la docente e investigadora Leslie Vidaurre. Este trabajo no solo se centra en la innovación, sino que también promueve la sostenibilidad al ofrecer un nuevo uso a un material que normalmente se descarta.

"El objetivo de nuestro proyecto es crear un protector solar a base de cáscara de quinua, que normalmente se tira. Hemos encontrado que tiene muchos beneficios, como la protección contra rayos ultravioleta y una textura ideal para pieles secas", menciona Lizeth Barra.

Además de su función protectora, la propuesta es un paso hacia el cuidado ambiental al utilizar residuos agroalimentarios. La cáscara de quinua está cargada de flavonoides, saponinas y ácidos fenólicos, que son reconocidos por sus propiedades antioxidantes, ayudando a combatir el daño de los radicales libres en la piel.

Los respaldos científicos sobre la efectividad de este subproducto son cada vez más evidentes, reafirmando su potencial en el mundo cosmético. Durante el desarrollo del prototipo, las estudiantes aprendieron a manejar todo el proceso científico, desde la recolección de la materia prima hasta la formulación del producto final.

"Pasamos por un riguroso proceso de desinfección y deshidratación de la quinua, seguido de la extracción y elaboración de nuestra crema", explica Leslie Vidaurre. Sin embargo, como en toda investigación, enfrentaron desafíos significativos, como la creación de una crema con la consistencia adecuada.

Sabrina Carrillo menciona que uno de los principales obstáculos fue lograr que el producto final tuviera una textura homogénea y fácil de aplicar.

A medida que avanzan, el equipo tiene la vista puesta en la validación científica del prototipo, lo que incluye estudios más detallados para evaluar su eficacia y seguridad. "Queremos determinar el factor de protección de manera experimental y mejorar la formulación", comenta una de las integrantes.

Lucía Alvarado, coordinadora nacional de Investigación de Unifranz, destaca que este tipo de proyectos evidencian un modelo educativo que fomenta la creatividad y la resolución de problemas reales. En la misma línea, la docente Vidaurre subraya la relevancia de estos trabajos en la carrera, ya que desarrollan competencias prácticas en los estudiantes.

Este prototipo no solo es un ejercicio académico, sino también una muestra de cómo la biodiversidad y los recursos locales pueden llevar a soluciones innovadoras con un enfoque sostenible, convirtiendo un residuo agrícola en una propuesta con futuro científico y potencial de desarrollo.