El precio de acortar caminos: ¿se acabó el esfuerzo humano?
La inteligencia artificial está transformando la forma en que abordamos tareas cotidianas, pero ¿estamos sacrificando nuestras habilidades en el proceso?
Recientemente, mientras estaba en un ciber en La Paz para imprimir unos documentos, me encontré con una sesión abierta de ChatGPT. La persona que estaba antes de mí había pedido que le redactaran una carta de solicitud de trabajo para la Aduana Nacional, dirigida a Alberto Samuel Soto. La IA no solo cumplió con la tarea, sino que también ofreció mejorar la carta para hacerla más efectiva, resaltando la experiencia del solicitante.
No podemos negar que cada vez más personas recurren a la inteligencia artificial para tareas rutinarias como escribir cartas o hacer resúmenes. Reflexionando sobre esto, me imaginaba cómo habría sido mi vida estudiantil si hubiéramos tenido acceso a esta tecnología; resolver problemas de matemáticas o física podría haber sido tan simple como apretar la tecla Enter. Hablando de esto con el Hno. José Antonio Diez de Medina, director del Colegio La Salle, coincidimos en lo impactante que sería.
Sin embargo, el uso desmedido de la IA puede debilitar nuestras capacidades intelectuales, especialmente cuando se trata de tomar decisiones o resolver problemas complejos. La historia nos muestra que, aunque la tecnología facilita tareas, también puede hacernos más perezosos. Esto se evidencia al pensar en cómo herramientas como las calculadoras han afectado nuestra memoria y lógica.
Es vital tener cuidado. Expertos como los ganadores de la medalla Fields advierten que la IA puede interrumpir la cadena de transmisión de conocimientos, es decir, el proceso humano de aprendizaje a través de la interacción, el diálogo y el ensayo-error. Ellos argumentan que esta conexión humana es esencial para una comprensión profunda de los fenómenos, incluido el aprendizaje técnico.
Como humanidad, a veces confundimos los medios con los fines, olvidando la importancia de los caminos que recorremos en el aprendizaje. Pensadores como Max Weber y la pareja Horkheimer-Adorno han analizado esta confusión en el contexto de otras revoluciones tecnológicas. La IA representa una extensión de la razón instrumental, y los matemáticos insisten en que es en el proceso, más que en el resultado, donde se encuentra la verdadera riqueza.
Afrontar estos cambios tecnológicos puede generar temor, pero lo cierto es que seguimos teniendo el control sobre cómo utilizamos estas herramientas. Como jóvenes en esta era tecnológica, tenemos la responsabilidad de decidir sabiamente cómo implementar la IA en nuestras vidas, para que no termine vaciando nuestra existencia de su significado esencial.