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viernes 11 de septiembre de 2026

Economía

El agua que transforma vidas y enciende hogares en Bolivia

Por Andrea Claros · 29 de julio de 2026

En las impresionantes montañas de los Yungas paceños, el agua fluye con la misma fuerza que lo ha hecho durante milenios. Este recurso natural atraviesa bosques y quebradas, alimentando ríos que finalmente se dirigen hacia la Amazonía. Sin embargo, una porción de este agua tiene un destino diferente: se convierte en electricidad a través de un complejo sistema de canales y tuberías.

Este proceso se lleva a cabo diariamente en el Complejo Hidroeléctrico del río Taquesi, situado en el municipio de Yanacachi. Desde hace más de 20 años, esta planta ha sido clave para el Sistema Interconectado Nacional, siendo uno de los proyectos de energía hidroeléctrica privada más relevantes de Bolivia. Con casi 90 megavatios de capacidad instalada, el Taquesi es un ejemplo claro de cómo la fuerza del agua puede ser transformada en una fuente fiable de energía para el país.

A pesar de la complejidad técnica detrás de esta operación, el principio básico de la hidroeléctrica es bastante sencillo: aprovechar la energía que el agua acumula debido a su altura. Gastón Lemaitre Leaño, gerente de Operaciones y Mantenimiento de Hidroeléctrica Boliviana, explica que la hidroelectricidad permite almacenar energía en forma de agua, eliminando la necesidad de baterías y permitiendo su conversión inmediata en electricidad.

El primer paso en este proceso es el almacenamiento del agua en un reservorio, donde comienza su descenso controlado a través de canales y túneles diseñados para maximizar la diferencia de altura hasta llegar a las tuberías de presión. Aquí es donde se produce la primera gran transformación: la caída del agua se convierte en energía cinética al impactar las turbinas hidráulicas, generando así electricidad.

Esta electricidad, sin embargo, no está lista para ser utilizada de inmediato. Antes de llegar a los hogares, debe pasar por un transformador que eleva su voltaje y minimiza las pérdidas en el transporte. Una vez ajustada, la energía viaja por líneas de alta tensión hasta integrarse al Sistema Interconectado Nacional, que abastece a gran parte del país.

El caso del Taquesi es un testimonio de que la hidroelectricidad puede prosperar a través de inversiones privadas y una perspectiva a largo plazo. Comenzando con emprendedores nacionales y contando con la colaboración de socios internacionales, este proyecto no solo ha innovado en financiamiento para infraestructura energética, sino que también está volviendo a ganar protagonismo.

A pesar de que Bolivia tiene un potencial hidroeléctrico estimado en 40,000 megavatios, solo está aprovechando una pequeña parte de esa capacidad. Mientras se discute la transformación de la matriz energética del país, en los Yungas, el agua continúa su camino hacia el río, mientras que la electricidad toma un rumbo diferente para iluminar el futuro de muchas comunidades.