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sábado 12 de septiembre de 2026

Economía

Crisis en la distribución de combustible afecta la producción y el transporte en Bolivia

La escasez de diésel y gasolina genera largas filas en las estaciones de servicio y complica la cosecha agrícola, encareciendo además el costo del transporte interdepartamental en el país.

Por Diego Rocha · 13 de agosto de 2026

Las interminables filas en las estaciones de servicio han pasado a ser un problema serio que excede a los simples usuarios. En Bolivia, la falta de diésel y gasolina no solo afecta a los conductores, sino que empieza a complicar toda la cadena económica, desde la cosecha hasta el transporte de pasajeros.

En Santa Cruz, donde los agricultores están en plena cosecha de invierno, la situación es crítica. Los productores de Cuatro Cañadas han reportado que la escasez de diésel está retrasando la recolección de trigo, sorgo y girasol. Además, los fuertes vientos en la región están causando daños en los cultivos, aumentando el riesgo de pérdidas si no se cosechan pronto.

Óscar Alberto Arnez, expresidente de la Confederación Nacional de Cañeros de Bolivia (Concabol), destacó que actualmente la zafra solo ha avanzado un 25%, muy por debajo del 50% que se debería alcanzar en esta época del año. "Si esto continúa, podríamos terminar la cosecha a finales de 2026, algo inédito. Esto podría llevar a los productores a reducir la siembra el próximo año, ya que enfrentaríamos grandes pérdidas si la lluvia afecta nuestra producción", advirtió Arnez.

Por su parte, Jaime Hernández, gerente de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo), alertó sobre la gravedad del problema, que afecta a unas 950.000 hectáreas cultivadas. La falta de combustible ya ha causado un desfase del 10% en las labores de cosecha, y el sector necesita alrededor de 70 millones de litros de diésel para operar adecuadamente. Esto podría traducirse en una producción de cerca de 2,5 millones de toneladas de grano.

La crisis de combustible también ha impactado en el transporte interdepartamental. En las cercanías de la terminal de buses Bimodal, los vehículos en cola ocupan varios carriles de la calle mientras esperan cargar combustible. Jorge Ruiz, un transportista, comentó que pasa días aguardando por diésel, lo que le ha reducido sus viajes de tres a uno por semana, afectando su economía y la de los pasajeros con tarifas en aumento.

Otro transportista, José, mencionó que ha tenido que limitar sus viajes a Buenos Aires de seis a tres al mes, debido a la crisis del diésel, lo que encarece los pasajes y genera incertidumbre para los viajeros. Si bien solo un 20% de los buses puede operar con regularidad, la espera prolongada también impacta en los ingresos de las empresas, que deben seguir cubriendo gastos operativos.

YPFB, la estatal de hidrocarburos, ha intentado calmar la situación asegurando que hay suficiente combustible, pero atribuye el problema a fallas logísticas y una alta demanda. El presidente de la empresa, Sebastián Daroca, admitió que existe una “sobredemanda estructural” de diésel en el país y que se está trabajando para mejorar la distribución.

Ante estos desafíos, el presidente Rodrigo Paz expresó su preocupación por la situación, calificándola como "un dolor en el pecho" y prometió esfuerzos para resolver el desabastecimiento, enfrentando a los grupos que complican la distribución de combustible.