Crisis en Bolivia: Expertos piden una salida democrática ante la inestabilidad
La crisis política en el país se agudiza con protestas y una nueva prórroga al estado de excepción, lo que genera dudas sobre el futuro del gobierno de Rodrigo Paz.
Mientras se preparan nuevas manifestaciones y la presión por la renuncia del presidente Rodrigo Paz aumenta, su gobierno logró que la Asamblea Legislativa Plurinacional aprobara el 17 de septiembre una extensión del estado de excepción por 90 días más, que se mantendrá hasta diciembre. Esta medida se implementó tras más de 50 días de protestas y bloqueos que dejaron un saldo de al menos 22 muertos y significativas pérdidas económicas.
A pesar de la prórroga, los problemas que desencadenaron las movilizaciones no han sido resueltos. Varias organizaciones, entre ellas la Federación de Campesinos Túpac Katari y la Federación Nacional de Cooperativas Mineras de Bolivia, han mostrado su rechazo a la decisión del gobierno, subrayando que limita el derecho a protestar.
Analistas y activistas coinciden en que la estabilidad del país no debe depender de medidas excepcionales ni de la salida anticipada del presidente. En sus opiniones, urge restaurar la capacidad institucional para abordar las demandas sociales y económicas de manera efectiva, evitando así que la situación se agrave.
Durante las manifestaciones de la primavera pasada, la exigencia de renuncia del presidente Paz cobró fuerza, especialmente cuando parecía que la situación se calmaba. En este contexto, el ministro de Trabajo, Williams Bascopé, acusó a Evo Morales de instigar nuevamente la idea de un acortamiento del mandato presidencial, describiendo sus acciones como conspiradoras.
El vicepresidente Edmand Lara también ha mencionado la posibilidad de un referéndum revocatorio, aunque aclaró que esto solo podría ocurrir después de la mitad del mandato según la Constitución. Él se mostró dispuesto a renunciar junto a Paz si la población lo decidiera en ese referéndum.
Sin embargo, expertos como Sósimo Paniagua y José Antonio Rivera advierten que cambiar al presidente no solucionaría los problemas estructurales que enfrenta Bolivia, que son de carácter económico y político. La situación demanda una solución que fortalezca las instituciones y garanticen una gobernanza efectiva.
La activista Águeda Colque sostiene que, aunque se produjera un cambio de gobierno, sin un plan claro para abordar las crisis profundas, la situación seguiría igual. Por ello, enfatiza la necesidad de reformas en las políticas públicas que respondan a las necesidades de la población, en lugar de favorecer a grandes intereses empresariales.
En medio de esta crisis, la Defensoría del Pueblo ha documentado un total de 22 muertes relacionadas con las movilizaciones de mayo y junio, lo que resalta la urgencia de buscar soluciones que eviten más conflictos. La preocupación se centra en cómo el gobierno puede responder a la crisis sin erosionar las instituciones democráticas ni esperar a que la próxima ola de movilizaciones lleve al país al límite nuevamente.