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miércoles 28 de octubre de 2026

Cultura

Adiós al ingeniero Jorge Rocha Barrenechea

El ingeniero Jorge Rocha ha dejado un legado imborrable en la educación boliviana, siendo recordado por su rigor académico y su calidez humana.

Por Nelson Zurita · 18 de septiembre de 2026

El ingeniero Jorge Rocha ha partido, y su vacío se siente en un contexto donde el silencio parece dominar. A lo largo de los años, compartí con él valiosos momentos cuando las conversaciones aún tenían un peso significativo. Otros pueden hablar de sus logros en el ámbito académico, de su paso por las aulas de Economía y su liderazgo en la Facultad de Ciencias y Tecnología, pero para mí, su partida es una pena que busco compartir para aliviar mi tristeza.

Bajo su apariencia severa, que imponía respeto y temor en sus alumnos, había una bondad que solo los que se detenían a mirar podían apreciar. Su mirada era de confianza, y fue precisamente él quien un día confió en mí y me ofreció mi primer trabajo como docente en la carrera de Ingeniería, abriendo así un camino hacia el futuro de muchos profesionales jóvenes.

Recuerdo cuando me llamó a su oficina antes de que partiera a hacer una maestría en economía en Pennsylvania. Me dijo que esperaba mi regreso, una despedida que valoro enormemente. Tras mucho tiempo sin verlo, nos encontramos de nuevo en Cochabamba, y desde entonces, nos reuníamos de vez en cuando para charlar en la Plazuela Cobija. Su interés por mis trabajos siempre me sorprendió y me motivó.

El ingeniero Rocha, junto con el doctor Augusto Villarroel, me animaron a publicar una colección de mis ensayos literarios, lo que resultó en el libro 'Intertextualidad, máscaras y otros misterios. Ensayos sobre literatura hispanoamericana'. Siento una profunda tristeza al saber que ya no podrá leer mis próximas obras, donde lo menciono con cariño.

A pesar de su ausencia física, estoy seguro de que su amor por la lectura y la reflexión sigue vivo en alguna parte. La tristeza es constante, pero me consuela pensar, como dicen los poetas, que los grandes no se van del todo; somos nosotros quienes seguimos adelante como sombras en su memoria.

Don Jorge era un ejemplo de nobleza y rectitud. No hay palabras que puedan expresar adecuadamente lo que aprendí de él, ni cómo su confianza y cariño me honraron en mi camino. Su legado perdurará en las aulas donde sus exigencias y enseñanzas resonarán, recordándonos que en la vida, como en las matemáticas, buscamos siempre la verdad.