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miércoles 28 de octubre de 2026

Sociedad

El auge del narcolenguaje en la política y los medios

La utilización del término 'narco' va más allá de la simple descripción, y su adopción en el discurso político y mediático tiene implicaciones profundas.

Por Andrea Claros · 20 de octubre de 2026

En la actualidad, el prefijo "narco" se ha vuelto común en la forma en que se nombra todo lo que está vinculado con actividades ilegales relacionadas al tráfico de drogas. Esta tendencia ha generado la creación de conceptos como "narcotráfico", que refleja una realidad compleja y preocupante en la que se mezcla horror y repugnancia.

Este término se ha convertido en un adjetivo que conlleva una carga moral similar a la de palabras como comunista o neoliberal. Su uso, especialmente en el contexto de la administración del expresidente estadounidense Donald Trump, ha tenido como objetivo descalificar cualquier tipo de oposición a las políticas norteamericanas. Trump promovió términos como "narcoterrorismo" y "narcoestado" para justificar su estrategia de control en América Latina, conocida como la doctrina Monroe.

Uno de los elementos centrales de esta estrategia es el llamado Escudo de las Américas, que se presentó como una medida contra el crimen organizado, pero que en la práctica ha resultado en acciones militares cuestionables, como el ataque a embarcaciones en el Caribe, donde más de cien personas han sido asesinadas sin un debido proceso.

La falta de definición clara de estos términos por parte de Estados Unidos ha llevado al gobierno boliviano a adoptarlos sin cuestionamientos, aplicándolos a diversas situaciones sociales y políticas, incluso en protestas. Esto ha sido acompañado por la creciente aceptación de este "narcolenguaje" en los medios de comunicación.

Los comunicadores deben ser conscientes de que el uso del narcolenguaje no es un fenómeno trivial, ya que implica una aceptación de una visión geopolítica que promueve la violencia y el belicismo, una tendencia que ha fracasado durante décadas en la lucha contra las drogas.

Es importante recordar que la guerra contra las drogas, iniciada por Nixon y continuada por otros presidentes, no ha logrado frenar el tráfico de sustancias ilegales, que sigue evolucionando y adaptándose, mientras que los Estados Unidos se presentan como defensores de la ética.

Finalmente, la hipocresía de algunos líderes, que han perdonado a criminales del tráfico de drogas, pone en evidencia la doble moral en la política estadounidense, y resalta la necesidad de un análisis crítico sobre el uso del narcolenguaje en el discurso público.