Saltar al contenido

viernes 11 de septiembre de 2026

Política

La encrucijada democrática del gobierno de Rodrigo Paz

La administración actual enfrenta serias complicaciones en su gobernabilidad, mientras la economía informal sigue en aumento y se cuestiona la efectividad del liderazgo.

Por Camila Veizaga · 4 de agosto de 2026

El gobierno de Rodrigo Paz está actualmente en un verdadero examen de su capacidad para mantener una gobernabilidad democrática. A pesar de las expectativas que surgieron con su llegada al poder, las respuestas que se han dado hasta el momento no han sido satisfactorias. La combinación de desorganización y falta de una estructura adecuada, sumada a una disciplina burocrática deficiente, ha complicado aún más la situación que enfrenta.

Entre los problemas más destacados se encuentra la ruptura con el vicepresidente, la aparición de errores graves y conductas cuestionables, además de la lentitud en la toma de decisiones. A esto se suma la falta de un bloque parlamentario sólido que permita hacer frente a la crisis, todo esto en un contexto de escasez de dólares y combustible.

Según la teoría política, la gobernabilidad se basa en dos tipos de legitimidad: la de origen, que se obtiene a través del voto, y la de ejercicio, que se manifiesta en cómo se gestiona el aparato estatal. Max Weber enfatiza que la autoridad debe ganarse no solo mediante la coerción, sino también a través de un ejercicio del poder que se perciba como legítimo y justo.

En Bolivia, donde el 80% de la economía opera de manera informal, las dificultades se multiplican. La falta de controles adecuados lleva a que las personas busquen soluciones propias, lo que termina afectando a la economía formal y su capacidad de generar recursos.

La pregunta que surge es: ¿cuánto tiempo se puede sostener esta situación? Después de nueve meses de gobierno, la incapacidad para ocupar espacios básicos de representación pone en evidencia las serias dificultades que persisten.

Una posible solución podría ser la creación de una bancada de “renovación nacional” en el ámbito legislativo, que agrupe a diputados y senadores desvinculados de sus mandatos políticos, brindando así un apoyo necesario al Ejecutivo. Sin embargo, las condiciones para este nuevo orden son complejas, especialmente tras las denuncias sobre la falta de transparencia en la representación de la ciudadanía en contextos de movilizaciones.

Este diagnóstico resalta la necesidad urgente de acciones que fortalezcan la democracia. Es fundamental reactivar el debate político e ideológico y trabajar de manera acelerada en la construcción de una democracia que responda a las demandas de una ciudadanía digna que lucha todos los días.

Ahora es el momento ideal para la llegada de nuevas ideas y liderazgos que sean empáticos y comprometidos con la gente. Abordar los cambios globales en la economía y la política, y su impacto local, no puede hacerse desde la improvisación y la ineficacia.