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miércoles 28 de octubre de 2026

Sociedad

Jesuitas expulsan a sacerdote acusado de abuso durante 30 años en España y Bolivia

La Compañía de Jesús ha tomado medidas drásticas al expulsar a Francesc Peris, un sacerdote implicado en abusos a menores en ambos países.

Por Ximena Delgadillo · 5 de octubre de 2026

Francesc Peris, un jesuita de 84 años, ha sido expulsado de la orden y del estado clerical tras ser acusado de abusar de al menos 22 menores en Cataluña y Bolivia entre 1974 y 2005. La Compañía de Jesús ha emitido un comunicado lamentando profundamente estos hechos y asumiendo su responsabilidad por los errores cometidos en el pasado.

Este escándalo salió a la luz en 2021, gracias a un informe presentado por EL PAÍS al Papa Francisco, que incluía los nombres de 251 clérigos acusados de pederastia. En este documento también figuraba Peris, aunque la orden no tomó acciones hasta mayo de 2023 tras nuevas denuncias desde Bolivia.

La primera denuncia contra Peris provino de un exalumno del colegio Casp de Barcelona, donde se mencionó que los abusos fueron encubiertos por la dirección del centro. Sin embargo, el relato más impactante llegó de una mujer boliviana llamada Juana, quien revivió su experiencia de abuso a los 14 años en el colegio Juan XXIII de Cochabamba.

Juana relató que fue abusada mientras estaba internada, describiendo cómo el jesuita la hizo callar cuando ella intentó evitar el contacto. Después de que se hiciera público el caso, un grupo de víctimas se animó a contar sus historias, incluyendo a Marta, que también denunció haber sido tocada inapropiadamente por Peris en 2004.

Consecuencias de la expulsión

La Compañía de Jesús ha tomado la decisión de apartar a Peris, lo que implica que pierde todos sus derechos y responsabilidades como sacerdote. Esta acción, aunque tardía, es considerada una de las penas más severas según el Derecho Canónico.

El superior general de los jesuitas, Arturo Sosa, enfatizó que esta resolución no repara el daño hecho ni concluye la responsabilidad moral de la orden hacia las víctimas. Sin embargo, las acciones de reparación en Bolivia aún son inciertas, ya que la Compañía de Jesús local debe asumir la responsabilidad en este caso.

A pesar de la expulsión, Peris permanecerá bajo vigilancia en una residencia de la orden, cumpliendo con estrictas normas, como no tener contacto con menores. Es importante señalar que los abusos cometidos por Peris han prescrito ante la justicia penal, lo que complica aún más el camino hacia la justicia para sus víctimas.