Crisis y diálogo: el camino hacia la cohesión social en Bolivia
Más de 50 días de bloqueos dejaron huellas profundas en la economía y la salud de las familias bolivianas. Expertos proponen volver al diálogo y la corresponsabilidad para evitar futuras crisis.
Los bloqueos de más de 50 días, ocurridos entre mayo y junio, siguen resonando en las calles y en la economía de las familias en Bolivia. Esta situación generó graves repercusiones en la salud, movilidad, abastecimiento y economía, y se saldó con 22 muertes, 19 de ellas de personas ajenas a los bloqueos según la Defensoría del Pueblo.
El impacto de esta crisis se traduce en una economía debilitada y en hogares que enfrentan una creciente dificultad para cubrir sus necesidades. El director de la Fundación Jubileo, Juan Carlos Núñez, y la experta en mediación Gabriela Ugarte, subrayan la urgencia de establecer mecanismos de diálogo y corresponsabilidad para frenar la escalada de conflictos en el futuro.
Desigualdad y desempleo en aumento
La crisis ha revelado la fragilidad de muchos sectores de la población. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), el 44,7% de los bolivianos vive en pobreza y el 16,7% en pobreza extrema. Núñez advierte que incluso aquellos que no están por debajo de la línea de pobreza son vulnerables a nuevas crisis económicas.
El costo de vida también está en aumento. La Encuesta de Hogares muestra que los ingresos requeridos para satisfacer necesidades básicas son diferentes en áreas urbanas y rurales, pero ambos segmentos sufren la presión de precios crecientes que limitan su capacidad de gasto en salud, educación y transporte.
La situación laboral de los jóvenes es crítica. Ugarte hace hincapié en que es vital incluir a las nuevas generaciones en las decisiones que marcarán el rumbo del país. Un dato relevante es que, solo en el primer semestre de 2026, Chile otorgó 84.717 permisos laborales a bolivianos, lo que representa alrededor del 70% de los permisos dados a extranjeros en ese período.
Núñez destaca que no solo se han perdido puestos de trabajo, sino también la quiebra de muchos pequeños emprendimientos. La estimación de la pérdida de empleos ronda las 200.000, según cifras del Gobierno.
Fortaleciendo la producción local
Frente al aumento de precios y la eliminación de subsidios, Núñez propone potenciar la producción local, especialmente de pequeños productores que compiten con productos importados a menor precio. Como ejemplo, menciona la papa del occidente que enfrenta competencia desleal de productos peruanos y chilenos.
Para combatir la inflación, es crucial fortalecer la capacidad productiva, ya que garantizar ingresos y acceso a mercados puede ayudar a reducir vulnerabilidades y prevenir nuevos conflictos.
Ugarte argumenta que el diálogo debe considerarse como un proceso estructurado, no como una mera respuesta a los conflictos. Propone trabajar en las "4C": convicción, conexión, condiciones y capacitación, que son claves para facilitar una conversación efectiva durante las crisis.
Además, plantea que en momentos de violencia, el diálogo debe enfocarse en la "3R": reconciliación, reconstrucción de relaciones y renovación de la cohesión social, para poder sanar las heridas dejadas por el conflicto.
Recuperar la confianza requiere no solo acciones inmediatas, sino también una visión a futuro que incluya las voces de las nuevas generaciones, quienes serán afectados por las decisiones actuales.
Ugarte resalta que el diálogo debe incluir a todos los sectores afectados, no solo a los que están en conflicto. Es fundamental que se reconozcan las asimetrías de poder y se generen condiciones para una discusión honesta.
Recientemente, la Defensoría del Pueblo realizó 30 acciones de prevención y mediación durante las protestas, demostrando que el diálogo puede y debe estar presente en todos los momentos, no solo al final de una crisis.
Por último, Núñez destaca que la responsabilidad de abordar la crisis recae en todos: el Estado, las organizaciones sociales y la ciudadanía. Así, se busca un enfoque de corresponsabilidad que permita superar las dificultades que enfrenta la población.