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miércoles 28 de octubre de 2026

Economía

Raúl Velázquez: “El 93% de cero es cero” y es hora de cambiar el enfoque energético en Bolivia

El experto de la Fundación Jubileo destaca la necesidad de repensar el modelo energético nacional y las implicaciones para Tarija al depender de las regalías.

Por Camila Veizaga · 4 de octubre de 2026

Bolivia se encuentra en una encrucijada energética. Aunque aún cuenta con hidrocarburos, el modelo que hizo del gas el pilar de la economía nacional está agotándose. Raúl Velázquez, especialista en hidrocarburos de la Fundación Jubileo, enfatiza que el país no solo necesita descubrir nuevos pozos, sino transformar radicalmente su comprensión de la energía.

Velázquez critica la confusión entre política energética y política de hidrocarburos en las últimas décadas. Asegura que la estrategia ha estado demasiado centrada en el gas, descuidando el sector eléctrico y generando una dependencia tanto energética como fiscal. Actualmente, alrededor del 80% del consumo energético en Bolivia proviene de los hidrocarburos, y la dependencia fiscal se refleja en la fuerte reliance en regalías e IDH.

El experto advierte que la transición hacia un modelo energético diferente no será rápida, estimando que podría llevar entre 30 y 40 años debido a la falta de una hoja de ruta clara. Critica que el enfoque legislativo se centre en nuevas leyes de hidrocarburos y electricidad, sin contemplar una verdadera Ley de Energía que abarque ambos sectores de manera integral.

La historia de la nacionalización y sus consecuencias

En cuanto a la nacionalización de los hidrocarburos, Velázquez señala que este proceso, que comenzó en 2006, surge de un contexto político que se remonta a la Guerra del Gas en 2003. Aunque el objetivo era aumentar la participación del Estado en la renta, terminó priorizando ingresos inmediatos sobre la sostenibilidad de las reservas.

Los resultados de esta estrategia han sido evidentes: las reservas de gas han disminuido un 53%, y la producción de gas ha caído un 57% en la última década. Bolivia ha pasado de ser un exportador a un importador neto de hidrocarburos, lo que ha impactado negativamente en la economía del país.

Desafíos para YPFB y el modelo fiscal

Velázquez sostiene que YPFB necesita más que una simple intervención; requiere una reforma estructural. Destaca la alta rotación de presidentes en la empresa estatal, lo que dificulta establecer políticas a largo plazo. Su propuesta incluye mejorar los procesos de selección de autoridades y enfocar a YPFB en la exploración y explotación de hidrocarburos.

El experto también señala que Bolivia no puede pedir a las empresas privadas que inviertan si la carga fiscal es demasiado alta. En 2023, el Estado capturaba aproximadamente el 93% de la renta petrolera, dejando un mínimo para el sector privado. A su juicio, "El 93% de cero es cero", lo que subraya la falta de incentivos para la producción.

Además, el tema de los subsidios se vuelve crucial, ya que Bolivia no puede mantenerlos indefinidamente sin volverse un país importador. Velázquez critica que se le pida a la población asumir costos más altos mientras el Estado sigue gastando de manera ineficiente.

En cuanto a nuevas exploraciones, como las de Mayaya, Velázquez se muestra cauteloso. Aunque hay potencial, advierte que no deben considerarse soluciones rápidas. El desarrollo de estos pozos requeriría tiempo y una reforma legal adecuada para atraer inversiones y abrir nuevos mercados.

Respecto al fracking, Velázquez sostiene que esta técnica no es una panacea. Si bien puede ofrecer oportunidades, también conlleva riesgos ambientales y debe ser regulada adecuadamente. En el caso de reservas naturales como Tariquía, se opone a perforar dentro de ellas, sugiriendo modificar áreas petroleras para evitar la sobreposición con zonas protegidas.

El futuro de Tarija y la era de las regalías

Velázquez concluye que Tarija, a pesar de haber contribuido significativamente al suministro de gas en el país, no puede seguir contando con regalías como en el pasado. Reconoce que la región debe adaptarse a un nuevo mapa energético donde competirá con otros países que han fortalecido sus propios sectores energéticos.

La clave para Tarija, según Velázquez, radica en diversificar su economía y desarrollar proyectos de transición energética. En lugar de enfocarse en cuánto les corresponde de las regalías, los tarijeños deberían plantearse cómo generar recursos propios para su desarrollo futuro, especialmente ante un posible agotamiento de las regalías del gas.