Tensión en el Trópico: Dirigentes en Alerta Máxima
Dirigentes del Trópico de Cochabamba han encendido las alarmas por un supuesto seguimiento de agentes de inteligencia, mientras se habla de un peligroso plan para introducir mercenarios en la región.
Los líderes del Trópico de Cochabamba han declarado un estado de "alerta máxima" tras afirmar que están siendo seguidos por supuestos agentes de inteligencia. Según los denunciantes, estos individuos estarían al tanto de sus actividades y lugares de residencia con el fin de acorralarlos y hacerlos callar. Sin embargo, no han presentado pruebas que respalden estas acusaciones.
Además de esto, los dirigentes han alertado sobre un plan que, según ellos, contempla la llegada de "mercenarios extranjeros" con el apoyo de algunos sectores de la Policía y las Fuerzas Armadas. Se cree que este plan tiene como objetivo atacar a los líderes del Trópico y poner en jaque al expresidente Evo Morales. Estas acusaciones se suman a las denuncias anteriores sobre un supuesto operativo para arrestar a Morales, aunque no hay evidencias verificables al respecto.
La situación en el Trópico es tensa, especialmente con la orden de captura aún vigente contra Morales y la convocatoria a un ampliado nacional de sus organizaciones para el 26 de septiembre en Lauca Ñ. Los seguidores del exmandatario han anunciado la realización de vigilias y planes de alerta ante el posible despliegue de fuerzas de seguridad.
Por su parte, el Gobierno ha indicado que hay informes de inteligencia que posicionan al Trópico de Cochabamba como uno de los principales puntos de conflicto en el país. El ministro de Gobierno, Marco Antonio Oviedo, mencionó que desde esta región se estarían coordinando movilizaciones, y que los reportes de la Policía y el Ejército fueron claves para justificar la ampliación del estado de excepción.
Hasta la fecha, no se ha confirmado oficialmente la existencia de un plan para introducir mercenarios en la zona ni de ningún operativo para atacar a los líderes del Trópico. Las acusaciones forman parte de la escalada de tensiones políticas entre el Gobierno y las organizaciones afines a Morales, todo en un contexto de protestas por el aumento del precio del diésel y la declaración de estado de excepción.