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jueves 29 de octubre de 2026

Política

Sánchez Berzaín cuestiona la validez de la Constitución: ¿qué hay detrás?

El exministro José Carlos Sánchez Berzaín afirma que la Constitución de 2009 es nula y no puede ser reformada. Pero, ¿realmente es así? Aquí te contamos las razones y el debate en torno a este tema.

Por Mauricio Antezana · 21 de septiembre de 2026

José Carlos Sánchez Berzaín, exministro de Bolivia, ha declarado que la Constitución Política del Estado es nula y considera que "nació muerta". Esta afirmación se basa en supuestas irregularidades durante la convocatoria a la Asamblea Constituyente y en que el documento final no fue sometido a referendo como estipula el debido proceso constitucional.

En 2008, el contexto político era complejo y la aprobación de la nueva Constitución no estaba asegurada. El gobierno de ese entonces decidió consensuar el texto final, que llegó al referendo tras ser modificado en el Congreso Nacional, a partir de negociaciones entre diferentes partidos políticos.

Esta situación generó críticas sobre la validez del proceso. Un interrogante recurrente entre estudiantes de Derecho Constitucional es si es legítima una Constitución que no sigue a cabalidad el proceso establecido. Si una ley legislativa puede ser anulada por no seguir el procedimiento, surge la pregunta: ¿por qué la Constitución debería ser una excepción?

A pesar de las afirmaciones de Sánchez Berzaín, muchos constitucionalistas sostienen que la Constitución de 2009 es formalmente válida porque fue aprobada por el pueblo, quien se pronunció a favor con un 61,43% en el referendo. Este respaldo popular puede haber subsanado las irregularidades del proceso previo, otorgándole legitimidad al texto.

Si se aplica la misma lógica de nulidad a otras decisiones políticas que también se tomaron al margen de la Constitución, como la anulación de los resultados de las Elecciones Generales de 2019, se podría llegar a conclusiones complicadas que no coinciden con la postura de Sánchez Berzaín.

Sánchez Berzaín, al criticar la Constitución, parece moverse más por intereses políticos que por una defensa genuina de los principios democráticos. Además, utiliza un lenguaje que podría considerarse anticuado, confundiendo conceptos como el comunitario con el comunismo, lo que desdibuja su argumento.

Es importante señalar que, aunque la Constitución de 2009 no es perfecta y presenta inconsistencias, sí incorpora elementos valiosos de normas internacionales, como el pluralismo, que benefician a diversas comunidades, incluyendo grupos históricamente marginados. Por lo tanto, no se puede afirmar que todo su contenido sea una mera "imposición" del MAS-IPSP, como sostiene el exministro.

La discusión actual gira en torno a la necesidad de llevar a cabo una reforma constitucional que permita adaptar la Constitución a los nuevos estándares internacionales y realidades sociales, asegurando así una mejor representación política y protección de derechos para todos los ciudadanos.

En resumen, aunque la Constitución de 2009 tiene su validez, es innegable que requiere ajustes para alinearse con las nuevas perspectivas sobre el Estado, la sociedad y la protección del medio ambiente. Esto es clave para garantizar que todos los ciudadanos puedan ejercer su derecho a elegir y tener representación en el gobierno.