Saltar al contenido

miércoles 28 de octubre de 2026

Política

Aliados en retirada: el impacto en el Gobierno de Paz Pereira

El distanciamiento de Tuto Quiroga y Doria Medina junto a sus bancadas deja al Gobierno en una situación precaria, poniendo en jaque los espacios de diálogo necesarios para el Ejecutivo.

Por Andrea Claros · 2 de agosto de 2026

La reciente separación de Tuto Quiroga y el repliegue de Doria Medina, junto a sus agrupaciones políticas, está desarticulando los canales de negociación que necesita el Gobierno actual. Esto refleja cómo, en el contexto político actual, la legitimidad ganada en las urnas no siempre es suficiente, ya que el verdadero juego del poder se desarrolla en la Asamblea Legislativa Plurinacional, donde la fortaleza de las bancadas es clave.

Después de un paro de 53 días que terminó de manera dramática, el Gobierno ha quedado visiblemente debilitado. Aunque ha tratado de recuperar algo de capital político hablando de la negociación como una herramienta clave, la sociedad civil ha evidenciado que la solución llegó gracias a la movilización ciudadana que se opuso a los bloqueadores.

La derrota de estos últimos también ha sido, en cierta forma, una derrota para el propio Gobierno, lo que ha conseguido proyectar una imagen de debilidad en sus acciones. No es un misterio que el panorama que recibió la administración tras dos décadas de crisis fue extremadamente complicado: problemas económicos, institucionales y morales han marcado el contexto.

Esto exigía un Gobierno robusto, capaz de movilizar la opinión pública y fomentar una conciencia democrática para abordar la reconstrucción de la nación. Además, como sociedad, enfrentamos el reto de reinventar un Estado que, tras 53 años desde la Revolución Nacional de 1952 hasta el mandato de Evo Morales en 2005, ha agotado el modelo nacionalista que impulsó diversas transformaciones hacia nuestra democracia actual.

A esto se suma el papel cuestionable del vicepresidente, que ha actuado más como opositor que como aliado, debilitando aún más las bases del Órgano Ejecutivo. En este marco, el alejamiento de los aliados iniciales del Gobierno de Paz Pereira no solo se traduce en una reconfiguración partidaria, sino que también revela una fractura en el centro democrático, llevando la política hacia un enfrentamiento abierto, algo que podría ser desastroso para la gestión ya frágil del Ejecutivo.

La historia nos advierte que la falta de intermediación política a través de partidos y coaliciones puede crear un vacío de representación que es aprovechado por fuerzas antidemocráticas. De hecho, la figura de Evo Morales ha cobrado relevancia nuevamente, a pesar de su papel en los recientes conflictos.

El profesor George Tsebelis de la Universidad de Michigan, experto en ciencias políticas, indica que la debilidad de las mayorías en el Legislativo suele llevar a la parálisis del Ejecutivo, lo que podría derivar en formas de gobierno que no se alinean con los principios democráticos. Esto plantea un riesgo significativo de radicalización que podría socavar la estructura democrática y la estabilidad social.

En este contexto, romper con los aliados políticos no parece ser la mejor estrategia, especialmente cuando el masismo se está reagrupando junto a diversas instituciones que se beneficiaron de años de autoritarismo. Tal vez sea el momento ideal para que los políticos demuestren su compromiso con el país, más allá de sus intereses partidarios.