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viernes 11 de septiembre de 2026

Política

El populismo y sus consecuencias en Bolivia

El populismo ha dejado huellas profundas en la política boliviana, generando promesas vacías y un deterioro del Estado de derecho que se manifiesta en crisis sociales y económicas.

Por Ximena Delgadillo · 2 de agosto de 2026

El fenómeno del populismo se caracteriza por la tendencia a destruir estructuras establecidas en su búsqueda de poder. Su estrategia consiste en seducir a amplios sectores de la población con promesas atractivas, mientras cooptan a líderes a través de beneficios o amenazas. Esta dinámica se apoya en una campaña de desinformación constante, que presenta logros ficticios y culpa a enemigos, reales o inventados, por sus fracasos.

En este contexto, se combinan corrupción, abuso de poder y una serie de mentiras que erosionan la moralidad de la política. Siguiendo el pensamiento de pensadores como Maquiavelo y Gramsci, se puede observar que el fin justifica los medios en un sistema donde la ética y la política se ven enfrentadas. Esto ha permitido la proliferación de populismos tanto de derecha como de izquierda, transformando la política en un negocio privado donde el principal objetivo de los políticos es su propia ambición.

Uno de los sectores más perjudicados por el populismo es el ámbito del derecho, que debería estar basado en principios éticos y normativos. La diferencia entre el "deber ser" y el "ser" es fundamental: mientras el primero se relaciona con aspiraciones ideales, el segundo refleja la realidad imperfecta. Si la distancia entre estas dos esferas es demasiado amplia, las normas corren el riesgo de ser ignoradas, debilitando así la cohesión social y el Estado de derecho.

La efectividad de cualquier normativa depende de un análisis exhaustivo de la realidad actual y de las problemáticas a abordar. En este sentido, hay que reconocer que Bolivia ha sido víctima de la influencia populista a lo largo de su historia, lo que ha contribuido a la actual crisis multidimensional que enfrenta el país.

Recientemente, en el departamento de Tarija, se ha propuesto un proyecto de ley que busca aumentar la cantidad de "canastas alimentarias" para los ancianos, financiadas con regalías del gas. Sin embargo, la reducción drástica de estos ingresos desde 2014 hasta 2025, que alcanza el 92%, pone en evidencia la inviabilidad de estas promesas.

Esta propuesta revela una falta de conciencia sobre las realidades económicas, lo que pone en riesgo la sostenibilidad de cualquier beneficio prometido. Los impulsores de esta ley, que se presentan como afines a Rodrigo Paz y su equipo, no dudan en alzar las banderas del MAS, sin importar su verdadera orientación.

El impacto del masismo en Bolivia es profundo y se siente en diversas dimensiones, incluyendo aspectos culturales y sociales. Como señala Fernando Untoja, esta crisis nos está llevando hacia una situación que podría amenazar incluso la existencia del Estado. La viscosidad de esta crisis es, sin lugar a dudas, preocupante.