¿Cuándo debes preocuparte por los pies de tu bebé? Aquí te damos algunas claves
El desarrollo de los pies en los bebés es un proceso natural que no requiere de zapatos rígidos. Conoce las señales que indican la necesidad de consultar a un especialista.
Los pies de los bebés se desarrollan de forma natural y, mientras aún no caminan, no es necesario que usen zapatos. De hecho, dejar que ande descalzo en casa es una de las mejores maneras de fomentar su movilidad y crecimiento.
En caso de frío, se pueden usar calcetines cómodos, pero deben permitir que los dedos se muevan libremente. Cuando el bebé empieza a caminar, los zapatos sirven principalmente para proteger sus pies al aire libre y no para ayudarlo a aprender a caminar.
Es importante que el calzado que se elija sea ligero y flexible. Para comprobarlo, puedes intentar doblar el zapato con la mano; si no se flexible, lo mejor es buscar otra opción.
Uno de los problemas más comunes se presenta cuando los zapatos o calcetines son demasiado pequeños o ajustados. Esto puede causar marcas en la piel y dificultar el movimiento de los dedos.
Es vital verificar la talla del calzado con regularidad, ya que los pies de los bebés crecen a gran velocidad. Cuando el pequeño está de pie, debería haber un espacio entre su talón y el zapato.
Tras quitarle los zapatos, los padres deben observar si hay marcas rojas en la piel, si los dedos parecen encimados o si el niño muestra incomodidad al ponérselos. Estas pueden ser señales de que el calzado le queda pequeño.
Si notas que un pie se ve diferente al otro, si el bebé presenta rigidez en un pie que no se puede enderezar, si cojea o tiene dolor, o si aún no camina a los 18 meses, es recomendable consultar a un pediatra.