Saltar al contenido

viernes 11 de septiembre de 2026

Sociedad

La lucha interminable de quienes buscan a sus seres queridos

Las desapariciones en Bolivia son un fenómeno alarmante que afecta principalmente a mujeres. Familias enteras recorren las calles en busca de respuestas, enfrentando un sistema que a menudo no les brinda apoyo.

Por Diego Rocha · 1 de septiembre de 2026

Abigail y su pareja, provenientes de Tarija, navegan por las lluviosas calles de Santa Cruz en busca de su madre, Alejandra Iriarte Guerrero, desaparecida desde 2011. Este viaje ha sido parte de su vida durante seis años, donde la esperanza de encontrar algún rastro la mantiene en movimiento.

La búsqueda de Abigail dio un giro inesperado en 2017, cuando, en un alojamiento, descubre el camión que había estado buscando. Este vehículo estuvo relacionado con la desaparición de su madre, pero aunque encontró el camión intacto, la esperanza de respuestas se transformó en un nuevo desafío.

La cruda realidad de las desapariciones en Bolivia

En Bolivia, se estima que el 60,6% de las personas desaparecidas son mujeres. En 2025, se reportaron 437 casos de desapariciones, con un alarmante promedio de más de un caso diario. Aunque el número de desapariciones de mujeres sigue en aumento, las causas son variadas y a menudo complejas.

Antonio Vaca narra la angustia de buscar a su hija Valeria, quien desapareció en 2014. La búsqueda lo llevó de un lado a otro, enfrentando la indiferencia policial y una serie de obstáculos que complicaron aún más la situación. Días después de su desaparición, Valeria logró comunicarse brevemente con su padre, pero la incertidumbre continuó.

El duelo ambiguo que enfrentan estas familias es devastador. Según el psicólogo Javier Bladés, la incertidumbre de no saber si un ser querido está vivo o muerto crea una angustia constante. Este proceso es mucho más difícil de sobrellevar que el duelo por una muerte confirmada.

El vacío legal y la lucha por respuestas

Las familias que buscan a sus seres queridos a menudo deben hacerlo solas, ya que el marco legal en Bolivia no proporciona un camino claro para la búsqueda de personas desaparecidas. Wara Delgadillo del Castillo, del Cecasem, destaca que la falta de procedimientos específicos complica aún más el proceso.

Juana, una madre de La Paz, vivió una situación similar cuando su hija no regresó a casa tras salir a entregar un trabajo escolar. Su búsqueda la llevó a revisar cámaras y, finalmente, a encontrarla trabajando en una tienda, lejos de la familia.

Los testimonios de familias hablan de la desesperación y la falta de apoyo institucional. Muchos deben recurrir a sus propios recursos para llevar a cabo las investigaciones, mientras que la Policía a menudo se ve limitada por procedimientos poco claros.

María Rita Hurtado fundó la Asociación de Apoyo a Familiares Víctimas de Trata y Tráfico de Personas y Delitos Conexos (Asafavittp) tras la desaparición de su hija. Esta organización busca ofrecer apoyo a otras familias en la misma situación, uniendo fuerzas para enfrentar la ausencia de respuestas del Estado.

A pesar de las promesas del gobierno sobre la coordinación con diversas instituciones para abordar el problema de las desapariciones, los relatos de las familias reflejan una realidad muy distinta, marcada por la frustración y la falta de atención.

Abigail continúa su búsqueda, enfrentándose a la brutal realidad de que la justicia no ha llegado. En 2026, ya son casi 15 años desde que su madre desapareció, y aunque el tiempo avanza, la esperanza de encontrarla sigue viva.