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viernes 11 de septiembre de 2026

Sociedad

Comer en compañía: el secreto para una mente sana

Compartir comidas no solo es un placer, también puede ser la clave para mejorar tu salud mental y emocional. ¿Te animas a probarlo?

Por Mauricio Antezana · 30 de agosto de 2026

Compartir comidas, también conocido como comensalidad, puede ser más que una buena costumbre; se ha demostrado que ayuda a reducir el riesgo de depresión y demencia. Aunque suena increíble, hacer un simple cambio en tus hábitos alimenticios puede traer beneficios significativos tanto para tu cuerpo como para tu mente.

Jan-Emmanuel De Neve, profesor de economía en la Universidad de Oxford, señala que "compartir las comidas es fundamental para establecer lazos, fomentar la confianza y conectar con los demás". Este tipo de interacción social puede tener un impacto positivo en nuestro bienestar general.

Investigaciones recientes han mostrado que la comensalidad tiene un efecto considerable en la salud mental. Un estudio llevado a cabo por Xinyi Wang y su equipo en China analizó a 9361 mujeres mayores de 60 años, y descubrió que el número de personas presentes durante las comidas era un indicador claro del riesgo de depresión, incluso después de considerar otros factores como la salud y la situación económica.

Otro estudio en Tokio resaltó que las personas entre 65 y 74 años que vivían con sus familias pero comían solas tenían cinco veces más probabilidades de experimentar síntomas depresivos, comparadas con quienes compartían sus comidas regularmente.

El Informe Mundial de la Felicidad, patrocinado por el fabricante de alimentos Ajinomoto, incluyó en su análisis preguntas sobre los hábitos alimenticios, revelando que aquellos que compartían más comidas tenían puntuaciones más altas en bienestar emocional. De Neve destaca que la cantidad de comidas compartidas es un indicador tan relevante del bienestar como el empleo o los ingresos.

El antropólogo Robin Dunbar sugiere en su libro "Amigos" que comer juntos activa la liberación de endorfinas, las hormonas de la felicidad, creando un lazo más fuerte entre las personas. Esto podría ser una de las razones por las que la comensalidad se ha mantenido como una práctica tan valorada a lo largo de la historia.