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sábado 12 de septiembre de 2026

Sociedad

¡El chuño y la tunta son más que papas!

Un estudio de la UMSA comprueba que estos alimentos andinos pueden mejorar la salud de nuestro intestino gracias a su alto contenido de almidón resistente.

Por Mauricio Antezana · 28 de agosto de 2026

La Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) y la Universidad de Lund de Suecia han llevado a cabo una investigación que destaca el valor nutritivo del chuño y la tunta. Estos alimentos, que han sido fundamentales en la conservación de la papa en condiciones adversas, contienen un alto porcentaje de almidón resistente, un tipo de fibra que alimenta a las bacterias buenas de nuestro intestino.

El chuño posee 52,63 gramos de almidón resistente por cada 100 gramos de materia seca, mientras que la tunta tiene 46,39 gramos. En comparación, las papas nativas registraron solo 36,66 gramos. Este descubrimiento forma parte de la investigación doctoral de Jimena Ortiz en Biotecnología, publicada en la revista Food Chemistry.

Beneficios del almidón resistente

El almidón resistente se diferencia de otros carbohidratos porque no se digiere completamente, llegando al intestino donde se convierte en alimento para la microbiota intestinal. Según Ortiz, "al consumir chuño y tunta estamos alimentando estas bacterias y eso es bueno para nuestra salud intestinal".

Además, la investigación también evaluó el chuño y la tunta en procesos de fermentación con bacterias probióticas. Esto resultó en la producción de compuestos beneficiosos como ácidos grasos de cadena corta y GABA, que ayuda a regular el sistema nervioso y favorece la relajación.

Desde tiempos antiguos, los pueblos andinos han desarrollado técnicas para conservar la papa, aprovechando las condiciones climáticas. Mauricio Peñarrieta, investigador de la UMSA, menciona que "el chuño es producto de una tecnología ancestral que permite quitarle humedad a la papa y conservarla por mucho tiempo". Esto muestra cómo la ciencia puede revalorizar estos procesos tradicionales.

Los hallazgos no solo son relevantes para la salud, sino que también abrirán la puerta a la creación de nuevos productos alimenticios basados en chuño y tunta. Ortiz enfatiza que el objetivo es desarrollar alimentos que no solo nutran, sino que también ofrezcan beneficios funcionales para el organismo.