18 años después, el drama de bolivianos en Rusia se repite con un giro más peligroso
Hace casi dos décadas, un grupo de bolivianos fue víctima de explotación laboral en Rusia en un escándalo conocido como Cidenbol. Entre marzo y agosto de 2008, una organización que unía a bolivianos y rusos captó a personas de bajos recursos en Cochabamba, principalmente albañiles, prometiéndoles sueldos atractivos en tierras rusas.
Más de 250 trabajadores bolivianos, seducidos por salarios que iban de $us 2.000 a $us 2.500 al mes, se embarcaron en esta aventura. Sin embargo, para acceder a esos empleos, cada uno tuvo que pagar entre $us 5.000 y $us 7.500 por pasajes, trámites migratorios y seguros. Muchos vendieron propiedades o se endeudaron con la esperanza de mejorar la vida de sus familias al regresar.
Lo que siguió fue una pesadilla: una vez en Rostov, se les retuvieron los documentos y se les obligó a firmar nuevos contratos en un idioma que no entendían. Los salarios prometidos sólo eran una ilusión, ya que apenas recibían entre $us 380 y $us 400, de los cuales se descontaban los costos de comida y alojamiento. Las condiciones de trabajo eran extremas, con jornadas de hasta 15 horas, escasa seguridad y alimentación deficiente.
Los relatos de aquellos que regresaron describen situaciones espantosas: la comida era escasa y de mala calidad, y muchos compararon sus alojamientos con cárceles o galpones. El coronel Boris Bellido, ex responsable de Trata y Tráfico de Personas, recordó cómo estos trabajadores fueron explotados en condiciones inhumanas y sin ningún tipo de protección.
El regreso de estos bolivianos fue un proceso difícil. Mientras un grupo de 25 logró volver a Cochabamba en septiembre de 2008, otros quedaron varados por falta de dinero. La Asamblea Permanente de Derechos Humanos estimó que más de 350 personas fueron afectadas por este fraude, de las cuales 240 habían viajado a Rusia y otros habían perdido dinero sin poder salir del país.
El caso judicial se extendió hasta 2011, cuando se condenó a los hermanos Richard y René Canelas Guzmán a más de 13 años de prisión por sus crímenes de tráfico de migrantes. Sin embargo, el delito de trata de personas no fue considerado debido a la falta de pruebas suficientes.
Hoy, casi dos décadas después, la historia parece repetirse, pero con un escenario aún más alarmante. La Fiscalía ha iniciado investigaciones en Santa Cruz por presunta trata de personas para reclutamiento en conflictos armados, con unas 31 víctimas identificadas en diferentes departamentos.
Mientras tanto, familiares de jóvenes presuntamente fallecidos en el frente han realizado velorios simbólicos, aunque la Cancillería ha señalado que aún no hay confirmación oficial. La Embajada de Rusia ha negado cualquier vinculación con el reclutamiento, ofreciendo su colaboración a través de los canales oficiales. Este nuevo capítulo en la historia de los bolivianos en Rusia plantea serias preocupaciones sobre el futuro de quienes buscan oportunidades en el extranjero.