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sábado 12 de septiembre de 2026

Sociedad

La hora de actuar en la aviación boliviana

La situación de la aviación en Bolivia exige rapidez y decisiones claras para no perder más terreno. Es hora de dejar de mirar hacia atrás y enfocarse en el futuro de BOA y el sector.

Por Nelson Zurita · 21 de agosto de 2026

La aviación no espera, y en Bolivia, cada momento cuenta. Un retraso en la toma de decisiones puede provocar serias consecuencias como pérdidas económicas, aviones inactivos y la desconfianza de los pasajeros. Para que la aviación comercial, sobre todo Boliviana de Aviación (BOA), pueda recuperarse y fortalecerse, es momento de actuar con agilidad y no quedarnos atrapados en el pasado.

Las irregularidades sobre arrendamientos de aeronaves y la controversia con los Boeing 767-300ER son solo algunos ejemplos que necesitan ser investigados si hay motivos válidos. Sin embargo, centrarse en el pasado no debe ser una excusa para postergar las decisiones que el sector necesita ahora mismo.

La industria aérea global enfrenta desafíos serios. Las aerolíneas están recuperando aviones que habían estado parados por fallas en sus motores, y los costos están aumentando de forma alarmante. Por ejemplo, un informe de Reuters indica que el gasto en mantenimiento de motores por parte de aerolíneas estadounidenses podría crecer un 68% en el periodo de 2019 a 2025.

Un caso emblemático es el de los motores Pratt & Whitney PW1100G, que han presentado problemas de durabilidad en los Airbus A320neo. Esto ha llevado a que se realicen inspecciones y reparaciones frecuentes. A pesar de que la capacidad de mantenimiento ha mejorado, las aerolíneas todavía deberán afrontar costos extraordinarios durante varios años por esta crisis.

Esta situación debe ser una llamada de atención para Bolivia. No podemos asumir que la solución es simplemente comprar aviones nuevos, ya que incluso las aeronaves modernas enfrentan problemas técnicos, retrasos en las entregas, y escasez de repuestos.

Además, la Ley de Aeronáutica Civil prohíbe la importación de aeronaves con más de 25 años para el servicio público. Sin embargo, la antigüedad no tiene que ver con la seguridad. Lo que realmente importa es la condición técnica de la aeronave y su historial de mantenimiento.

Recientemente, volé en un Boeing 767-300ER que tenía más de 40 años de servicio. Esto plantea la pregunta: ¿deberíamos considerar inseguras a todas las aeronaves que superan los 25 años solo por su edad? La respuesta es no. "No hay aviones viejos; hay aviones mal mantenidos", es la frase que resume esta realidad que Bolivia debe afrontar.

BOA necesita urgentemente un equipo experimentado en aeronáutica que sepa sobre todos los aspectos, desde planificación de flota hasta mantenimiento y operaciones. No podemos permitir que la política o decisiones personales pongan en riesgo algo tan vital para el país.

Bolivia no puede seguir esperando a que la crisis se vuelva irreversible. Mientras otros países invierten en mantenimiento y mejoras, nosotros seguimos debatiendo sobre el pasado. Hay que investigar lo necesario, pero también tenemos que estar listos para afrontar el presente y construir un futuro sólido.