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viernes 11 de septiembre de 2026

Cultura

Devoción y emoción en la fiesta de la Virgen de Urkupiña

El Calvario en Quillacollo se llenó de fe y promesas durante la festividad de la Virgen de Urkupiña, donde miles de devotos se unieron en una emotiva celebración.

Por Diego Rocha · 17 de agosto de 2026

Ayer fue un día lleno de emociones para los creyentes en la Virgen de Urkupiña. Desde temprano, numerosas familias y peregrinos comenzaron su camino hacia el Calvario, situado en el cerro de Cota, en Quillacollo, motivados por su fe y el deseo de cumplir con sus promesas a la Mamita de Urkupiña.

Al llegar, miles de devotos se concentraron en el Santuario Virgen de Urkupiña, que se convirtió en un lugar de encuentro entre la religión y la cultura. Muchos de los asistentes portaban imágenes de la Virgen María, flores, crucifijos y velas mientras esperaban el inicio de la misa.

La misa fue un momento de gran conmoción, con cánticos y oraciones que resonaban en el aire. Varios peregrinos se arrodillaron, otros lloraron mientras elevaban sus plegarias, y muchos permanecieron en silencio, ofreciendo sus agradecimientos y peticiones a la mamita.

Mensaje de unidad y esperanza.

El arzobispo de Cochabamba, monseñor Óscar Aparicio Céspedes, dirigió un mensaje a los presentes, invitándolos a abrir sus corazones y reconociendo la presencia de Dios a través de María. "Esta grandeza de Dios se manifiesta hoy aquí, en la Virgen María, en nuestra Mamita de Urkupiña. Pero también se quiere manifestar a través de cada uno de nosotros" dijo Aparicio.

Además, destacó que el amor de Dios abarca a todos y que este encuentro debe ser un momento de unidad para todos los bolivianos. El arzobispo enfatizó que en este lugar se busca la reintegración de la sociedad y que Dios acompañe a cada uno en su camino.

Al finalizar la celebración, los peregrinos recibieron la bendición en un ambiente de abrazos y rostros emocionados, convirtiendo la jornada en una verdadera muestra de fe, donde muchos agradecieron y renovaron sus promesas ante la Mamita.