Devoción y emoción en la fiesta de la Virgen de Urkupiña
El Calvario en Quillacollo se llenó de fe y promesas durante la festividad de la Virgen de Urkupiña, donde miles de devotos se unieron en una emotiva celebración.
Ayer fue un día lleno de emociones para los creyentes en la Virgen de Urkupiña. Desde temprano, numerosas familias y peregrinos comenzaron su camino hacia el Calvario, situado en el cerro de Cota, en Quillacollo, motivados por su fe y el deseo de cumplir con sus promesas a la Mamita de Urkupiña.
Al llegar, miles de devotos se concentraron en el Santuario Virgen de Urkupiña, que se convirtió en un lugar de encuentro entre la religión y la cultura. Muchos de los asistentes portaban imágenes de la Virgen María, flores, crucifijos y velas mientras esperaban el inicio de la misa.
La misa fue un momento de gran conmoción, con cánticos y oraciones que resonaban en el aire. Varios peregrinos se arrodillaron, otros lloraron mientras elevaban sus plegarias, y muchos permanecieron en silencio, ofreciendo sus agradecimientos y peticiones a la mamita.
Mensaje de unidad y esperanza.
El arzobispo de Cochabamba, monseñor Óscar Aparicio Céspedes, dirigió un mensaje a los presentes, invitándolos a abrir sus corazones y reconociendo la presencia de Dios a través de María. "Esta grandeza de Dios se manifiesta hoy aquí, en la Virgen María, en nuestra Mamita de Urkupiña. Pero también se quiere manifestar a través de cada uno de nosotros" dijo Aparicio.
Además, destacó que el amor de Dios abarca a todos y que este encuentro debe ser un momento de unidad para todos los bolivianos. El arzobispo enfatizó que en este lugar se busca la reintegración de la sociedad y que Dios acompañe a cada uno en su camino.
Al finalizar la celebración, los peregrinos recibieron la bendición en un ambiente de abrazos y rostros emocionados, convirtiendo la jornada en una verdadera muestra de fe, donde muchos agradecieron y renovaron sus promesas ante la Mamita.