La confianza se aprende: formando líderes éticos para el futuro empresarial
La gobernanza empresarial ya no es solo un tema de directorios; ahora es clave para la economía de un país. Un evento reciente destacó la importancia de formar líderes responsables y transparentes en el ámbito corporativo.
La gobernanza en las empresas ha dejado de ser un tema reservado para los directores y las políticas internas. Ahora, se considera crucial para la salud económica de un país, ya que la falta de confianza puede obstaculizar inversiones y dificultar la cooperación necesaria para políticas públicas efectivas.
En el conversatorio "Gobernanza Transformacional y la acción colectiva para un buen gobierno corporativo", parte de la "III Cumbre Empresarial por los ODS: Un pacto por Bolivia", se discutió la necesidad de formar profesionales capaces de actuar con responsabilidad y transparencia. Este evento fue organizado por Pacto Global Red Bolivia, la ONU en Bolivia, el Ministerio de Planificación del Desarrollo y Medio Ambiente, y la Embajada de Suecia.
Los participantes, entre empresarios y académicos, coincidieron en que la integridad no es solo un requisito normativo, sino una habilidad que debe cultivarse tanto en las empresas como en la educación superior. Verónica Ágreda, rectora de la Universidad Privada Franz Tamayo, enfatizó que enseñar con el ejemplo es fundamental; tener códigos de conducta no es suficiente si no se reflejan en acciones concretas.
La académica también abordó la necesidad de que las empresas desarrollen estructuras que prevengan riesgos y fomenten la confianza, mientras que las universidades deben formar a los futuros profesionales en la comprensión del impacto de sus decisiones.
Alfredo Salles, vicepresidente de Sinchi Wayra, advirtió sobre el peligro de que la ética empresarial se convierta en un mero documento. Para él, la verdadera gobernanza implica que las políticas se materialicen en comportamientos reales. La capacitación del personal y la apertura de canales de comunicación son esenciales para lograr esta transformación.
Alejandro Aguilar de CBN remarcó que un código de ética debe ser un compromiso compartido y no una norma aislada. También destacó que las políticas de gobernanza deben adaptarse a las particularidades culturales y contextuales de cada país.
Mónica Mendoza, de la ONU contra la Droga y el Delito, afirmó que la integridad empresarial puede ser una ventaja competitiva, ayudando a atraer inversiones y reducir costos asociados a la corrupción. La rápida evolución de la inteligencia artificial también plantea la necesidad de establecer reglas claras para su uso.
Finalmente, Ágreda subrayó que la academia tiene un papel fundamental como mediadora en esta transición. Al estar libre de influencias políticas, puede proporcionar evidencia que ayude a construir confianza y soluciones efectivas. Así, la confianza no solo se exige, sino que se aprende y se fomenta.