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sábado 12 de septiembre de 2026

Política

Avances en la ruta 50/50: ¿qué sigue para la autonomía en Bolivia?

El diálogo sobre el modelo 50/50 avanza con acuerdos entre el gobierno central, gobernaciones y alcaldías, prometiendo un cambio significativo hacia 2027.

Por Mauricio Antezana · 11 de agosto de 2026

El proceso de diálogo en Bolivia ha dado un paso importante con la reciente firma del “Acuerdo 01/2026-Marco de la Agenda 50/50” en la cumbre del 5 de agosto en Sucre. Este acuerdo busca desmantelar la concentración del 75% de los recursos en el nivel central, devolviendo la autonomía presupuestaria a los departamentos.

Uno de los puntos clave de este acuerdo es el desahogo financiero inmediato que asumirá el Gobierno, encargándose de pasivos como los bonos de vacunación y otros compromisos fiscalmente críticos. Además, se planea eliminar o modificar alrededor de 60 leyes y decretos que han paralizado las autonomías, destacando la necesidad de adecuar la Ley 031 (Marco de Autonomías) para liberar la creación de impuestos subnacionales y facilitar las gestiones locales.

Con respecto a los gobiernos municipales, se ha establecido una corresponsabilidad fiscal del 50% para obras locales, lo que permitirá mejorar la infraestructura en áreas como agua potable y saneamiento. Este acuerdo de cofinanciamiento es crucial, aunque los alcaldes han señalado que su implementación depende del acceso inmediato a fondos estatales.

El cronograma de implementación del acuerdo se ha dividido en diferentes fases. Para agosto de 2026 se espera formalizar el Acuerdo 001/2026 con las gobernaciones y establecer mesas técnicas con la AMB y la FAM para el cofinanciamiento. Luego, entre septiembre y octubre de 2026, se trabajará en la redacción de reformas legislativas necesarias para hacer efectiva la autonomía y asegurar que estas modificaciones queden reflejadas en el Presupuesto General del Estado (PGE) para 2027.

Finalmente, el acuerdo es claro en cuanto a las responsabilidades de cada actor involucrado. El nivel central debe financiar las cargas pasivas y garantizar contrapartes automáticas para la inversión regional, mientras que las gobernaciones deberán atraer inversiones y gestionar eficientemente sus recursos. Las alcaldías, por su parte, se centrarán en las obras urbanas básicas y la actualización de catastros para mejorar su autofinanciamiento.

Hasta ahora, el avance en la ruta crítica del 50/50 no ha enfrentado grandes obstáculos y se percibe como un proceso viable. Estaremos atentos a los próximos pasos que se den en este crucial tema de autonomía en Bolivia.